03.23.07
Séquitos Locales y Comunidades Virtuales

Acabo de leer un interesante artículo titulado Posdata sobre las sociedades de control de Gilles Deleuze, publicado por SIN ARTE EN TEORÍA de la UAM (Universidad Autónoma de Madrid).
En el que plantea cómo hay un evidente ‘continuo’ entre las sociedades disciplinarias y las de control, de cómo los antiguos centros de Poder (como lo describiría Foucault), se han convertido hoy en día en un sólo y único aparato envolvente, sutil y omniabarcante de nuestra realidad social. Las antiguas escuelas, o la misma familia, como lugares (topológicos) de encierro, de castigo, de represión, o simplemente de modelación; las grandes fábricas al decir de Marx, en que un productor explotaba y ejercía su poder sobre el obrero por medio de un salario indigno a cambio de su vida, de un hospital psiquiátrico como centro operatorio, disciplinar y aparentemente terapéutico; o la mismas cárceles como centros ‘correctivos’, donde el ‘vigilar’ y el ‘castigar’ se constituyen en las ideas fuerzas de los círculos más precarios y poderosos.
Hoy, todos esos conceptos, o más bien, ‘lugares de concentración del poder’, confluyen en los elementos propios de la posmodernidad, en la consecuencia rutinaria de la utilización tecnológica e industrializada: en la ‘Empresa’.
Ésta se presenta entonces como un producto natural, espontáneo, de la posmodernidad; como un accionar solvente que atrapa todo constructo social, que quiere no sólo dominarlo todo, sino, de supervisar, de ‘controlar’ todos y cada uno de los aspectos de la vida social.
Esta nueva vigilancia, este nuevo modo panóptico mercantil, se proyecta desde la singularidad más extrema, y convierte al individuo, como bien dice Deleuze, en un ‘dividuo’, conectado, atrapado, en una aparente acogida, por una sistematización más sutil, por los instrumentos que la informática ha puesto bajo nuestro poder. El dividuo, es ahora un neo-esclavo, cuantitavamente considerado, una cifra que condice una deuda, un pago, una cuenta, o un intercambio de bit programados (una especie de ‘trueque’ entre especies y conceptos).
La empresa, como nuevo aparato totalizador, y el ‘marketing’ como instrumento de dominación o control de masas (ahora sólo un conjunto de datos en un ordenador), persuade o invita a participar cada vez con mayor compromiso al dividuo de este proceso de superproducción, en que todos somos cualquier cosa, menos un engranaje de la gran máquina. Somos más bien, lo que la máquina espera de nosotros: somos deudores, somos respuesta, somos funcionalidad, somos dispositivos reactivos a un estimulo virtual.
Pero en el artículo citado, Deleuze, elabora una pregunta al final de su texto, que me parece de lo más interesante, que cuestionando claramente la funcionalidad, y desvelando la decadencia en que se hayan los gremios de trabajadores que, oponiéndose a un sistema disciplinar, lograban derrocarlo por una lucha, aunque sangrienta, idealista. Dice: “Podemos desde ya captar los esbozos de esas formas futuras, capaces de atacar las maravillas del marketing?
El marketing es una seducción, un juego dinámico entre fuerzas adyacentes, u servicio al cliente permanente que somos siempre nosotros mismos. Pero antes que eso, el marketing es el ‘alma’ de todo el mega-sistema empresarial que caracteriza nuestros tiempos.
¿Cómo vulnerar los controles sociales de la posmodernidad?
Los sindicatos de obreros son hoy en día séquitos locales, grupos aldeanos en retirada, marginados o ahogados por el peso del servicio mercantil. Son figuraciones congregadas por ideas, por fines. El séquito local, es un grupo de mapuches encerrados compartiendo malestares. Es también un séquito, los alumnos dentro de una sala de clases, garabateando contra la Ley Orgánica Constitucional de Educación. Séquito son los hombres que, hacen conecciones entre sí, formando un bulbo amorfo, una materia informe con resquemores, miedos, odios, y violencia.
La localidad compartida por un séquito, no constituye disminución de fuerzas o impulso creativo en la generación de pequeñas raíces microscópicas en el tiempo, en lo futuro; una localidad es tierra fértil, labrada por la cotidianidad de la existencia humana, removida por la vivencia encarnada en la tradición más folcklorica; la localidad constituye firmeza, nudos, espacios fijos, numeraciones o calibres seriados en escala milimétrica. Localidad deviene carcinoma; un conjunto de células segregadas bajo un patrón múltiple y desconocido.
El simulacro, la emulación, es un fenómeno, o más bien un proceso por el cual un séquito se clona a sí mismo en otro tipo de realidad: una virtualidad de externalización, de inter-localidad.
Cómo podría la localidad ser llevada a un contexto global. Cuando pasa esto, se constituye la ‘Comunidad Virtual’.
Los foros, los weblog, flog, salas de chat, etc., son espacios posibilitadores de intercomunicación, son nuevas localidades abstractas, globales en tanto conectivas con otros espacios. La virtualidad como una realidad con un modo temporo-espacial absolutamente distinto, se convierte en gestadora de multiplicidades, en tierra universal de conexiones diversas y en todas direcciones. La virtualidad, junto a sus canales de flujo, permiten la formación de pequeños vasos sanguíneos que, permitirán a su vez, el traspaso o más bien, la congregación, el acercamiento de otros ‘dividuos’ a una determinada localidad o Comunidad virtual; que reunida bajo un mismo concepto, va creciendo conforme éstos mismos vasos sanguíneos se vayan ramificando alrededor del carcinoma virtual, de la comunidad.
Ahora, sucede que éstos pequeños grupos, los carcinomas ‘in situ’, o comunidades virtuales, una vez congregados, aumentan de tamaño, y se hacen cada vez más difíciles de limitar su crecimiento, y hasta incluso de censuar (esto, porque las células virtuales, los componentes del carcinoma, pueden tomar identidades múltiples; esto es, que un mismo dividuo sea multiplicado por un típico proceso de clonación de identidad, que no cabe describir acá). Y al aumentar su tamaño, el proceso de angiogénesis, es decir, la generación de pequeños vasos sanguíneos, posibilita que un carcinoma se reproduzca a sí mismo, ya que, las vías comunicacionales, como el foro, el chat (principalmente), los weblog, o cualquier flujo de información, genera pequeñas partículas del carcinoma, que viajan por las vías sanguíneas hasta posesionarse en algún lugar lejos de su espacio originario; y de este modo, derramar semillas celulares de información por órganos virtuales de otra naturaleza. De este modo, el carcinoma se reproiduce, ya que sus semillas fueron creciendo tan aceleradamente como lo hizo el carcinoma madre. Lo más asombroso de todo esto, es que puede existir en un mismo órgano, una serie de celulas cancerígenas o carcinomas del mismo orden (des-orden), que permanecerán tanto tiempo unidas, interconectadas, potenciándose unas a otras, cuanto más fuerte sean los mecanismos de defensa que organismo tenga. De no haber mecanismos de defensa propios, la intervención que pueda realizarse al cuerpo social, tendrá como objeto, la eliminación primeramente, o en último caso, la detención del crecimiento de los grupos sociales que causan un movimiento revolucionario de cualquier tipo. Para ello, existen una serie de formas de evitar, por parte del organismo, la infección, el contagio, o la eliminación, extirpación de elementos dañinos o inconvenientes: la Biópsia por ejemplo, es el método más usado en los controles de detección, espionaje y vigilancia. La componen cuerpos estructurados bajo el concepto de lealtad y compromiso hacia cómo el organismo suele administrar los órganos.
Por otro lado, todo carcinoma busca modos diferentes de acción revolucionaria; hoy, por ejemplo, un cancer de cualquier tipo puede emplear fácilmente las vías subterráneas de un weblog, para anunciar comunicados de presión social, tal como lo han hecho algunos grupúsculos celulares locales del medio oriente que, simulando una comunidad virtual, hacen rizoma con grupos carcinomáticos de otras localidades. Las nuevas tecnologías, se prestan para mucho hoy en día, los recursos con los que cuentan las comunidades virtuales son tan variados y complejos que, perfectamente, y así ha sucedido, pueden generarse carcinomas de carácter informático, como grupos hackers o crackers que, rompiendo la lógica de un sistema empresarial (en el sentido antes mencionado por Deleuze), alteran o subvierten cualquier estructura aparentemente indestructible. Casos sobran en los cuales, grupos informáticos (hay que reconocer que los hackers y crackers son más bien ‘células cancerígenas’ de un orden absolutamente singular, pues, es muy difícil que constituyan un carcinoma, y más actúan de manera individual), han destruido complejos sistemas bancarios, financieros, gubernamentales, etc.
Esto es, la Comunidad Virtual, como emulación global, de un grupo localizado, permite la gestación de redes de comunicación no convencionales, que posibilitan un comercio más acelerado de ideas, ideologías, sentimientos y emociones; por ello, la rizomática, como análisis de la esquizo-comunidad virtual, de sus redes y sus modos de acción social, debe poner mayor atención sobre los modos en que la sociedad superindustrializada ejerce despóticamente su control.
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